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Julio

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A continuación presentamos la vigésimo primera parte del diario de planificación universitaria de María. María comparte con nosotros sus pensamientos y experiencias durante su último año en la secundaria y su primer año en la universidad.

El tiempo ha pasado volando. Ya estoy por la mitad de mi beca. Dentro de cinco semanas estaré regresando a Miami y disfrutando de unos pocos días de vacaciones antes de comenzar las clases a mediados de septiembre.

Tal parece como si el reloj se apurase durante los días más ocupados. Mis días en la oficina pasan más rápido a medida que adquiero muchas responsabilidades nuevas y tengo que realizar diversas tareas para cumplir con todos los plazos de entrega. Últimamente he estado a cargo de varios proyectos simultáneamente. He seguido investigando sobre programas recreacionales para niños con problemas especiales. Esto requiere entrevistar a algunos empleados, lo que me ha permitido conocer a muchos más. Aunque en mi primer día de trabajo fui presentada formalmente a todo el personal, ha sido difícil mantener conversaciones con cada uno de los aproximadamente 100 empleados que trabajan para New Alternatives for Children. El otro proyecto al cual he sido asignada es la coordinación de un nuevo programa recreacional para niños con riesgo de obesidad. Me he divertido mucho preparando actividades que concienciaran al grupo sobre la importancia de la nutrición y el ejercicio y que al mismo tiempo los mantuvieran entretenidos. También acabo de redactar un informe sobre las necesidades legales de la organización para presentarlo a los abogados de JPMorgan Chase, uno de los bufetes más importantes del país, y solicitar sus servicios de pro bono. Fue una tremenda experiencia acompañar a mi supervisora a las oficinas de estos abogados en Wall Street y conocerlos en persona. Lo que yo me esperaba era una sala sumamente intimidante llena de hombres en traje y corbata y con semblantes serios. Ya se pueden imaginar mi sorpresa al encontrar a un grupo de abogadas esperándonos en una habitación preciosa cuyas ventanas ofrecían una vista a miles de rascacielos.

Ésta es mi primera experiencia verdaderamente profesional. En el pasado he tenido que enfrentar entornos laborales muy diferentes, los cuales no se diferenciaban tanto de las actividades escolares normales. Durante mi tercer curso en la secundaria, por ejemplo, fui becaria en el hospital local durante varios meses. Entonces estaba convencida de que quería ser doctora. Aunque era un hospital muy prestigioso, mis tareas no eran particularmente exigentes. Casi siempre estaba dando recados de un lugar a otro, o transportando instrumentos del laboratorio. Éstos eran mandados muy similares a mis deberes como voluntaria para las organizaciones estudiantiles de las que era miembro. Cuando empecé a trabajar para ACT como escritora estudiantil, me enfrenté a tareas mucho más complejas. Además de tener que entregar artículos bien escritos, las entregas eran en fechas específicas, lo que requería automotivación y disciplina para organizar mi propio horario. Sin embargo, la flexibilidad de ser una escritora "virtual" y no tener que interactuar con otros empleados a diario le sustraía realismo al trabajo. Ahora sé que las relaciones públicas son un componente clave del entorno laboral. Lo mismo se puede decir de mi trabajo como traductora para las Agencias de Estudiantes de Harvard, en el que mis responsabilidades se limitan a recibir documentos vía e-mail, traducirlos de inglés a español o viceversa y enviarlos de la misma forma.

Me he dado cuenta de que mi beca requiere habilidades específicas. Primero, ya que el enfoque es en niños con problemas especiales, el conocimiento a fondo de esta población es muy importante. Cuando estaba solicitando esta plaza, me aseguré de incluir en mi solicitud las diversas experiencias que había acumulado con estos niños cuando, por ejemplo, trabajaba los sábados como voluntaria en un centro de equitación terapéutica. También me he percatado de la importancia de modificar mi hoja de vida para enfatizar los detalles de cada posible puesto. Otra habilidad útil para esta beca son unos conocimientos básicos de tecnología, desde un conocimiento exhaustivo del sistema operativo Windows hasta la mecanografía. Hablar tanto inglés como español también me ha ayudado mucho. El ser bilingüe me ha permitido relacionarme con clientes que sólo hablan español, y así ofrecer un servicio más directo. En el quehacer diario en la oficina, lidiando solamente con papeles, uno corre el riesgo de insensibilizarse con respecto a las metas verdaderas del trabajo. A causa de todas mis experiencias en organizaciones estudiantiles, donde empecé como miembro y terminé ocupando roles directivos, aprendí que el liderazgo más efectivo surge del entendimiento de los componentes más básicos de la organización, de la práctica directa en el trabajo. Este conocimiento me ha permitido mantenerme enfocada tanto en la universidad como ahora durante mi beca. Pero quizás las habilidades más importantes para los principiantes en cualquier profesión son la diligencia, la independencia y la disposición a aprender. Cuando reflexiono, puedo recordar experiencias específicas que me ayudaron a adquirirlas. Matricularme en las clases más rigurosas, por ejemplo, me ha ayudado a trabajar rápidamente sin sacrificar la calidad, ya que he tenido que finalizar montañas de tarea en periodos de tiempo muy cortos y aún obtener las mejores notas. Los cursos que he hecho en Internet y mi trabajo para ACT también desarrollaron mi autodisciplina e independencia, ya que no tenía ni un maestro ni un supervisor directo presentes para orientarme a cada momento o controlar continuamente mi horario, y aún así tenia la responsabilidad de completar mi trabajo y hacerlo bien. De cierta forma la voluntad para aprender es una cualidad personal, que se intensifica cuando uno está satisfecho con lo que hace. El hecho de haber seleccionado cursos que verdaderamente me interesaban y trabajos que me motivaban genuinamente me ha motivado a trazarme metas cada vez más altas, y aprender de cada error cometido se ha vuelto mucho más fácil.

Dedicarse a una beca durante el verano es una decisión importante. Una beca representa un compromiso de tiempo considerable, y no permite mucho descanso después de un duro año académico. Por eso muchos de mis compañeros de clase han decidido no trabajar este verano y viajar alrededor del mundo, por ejemplo. Pero yo recomiendo esta experiencia sin ningún tipo de reservas. Después de tan sólo un mes, ya puedo apreciar todo el conocimiento que he adquirido, tanto profesional como socialmente. No dudo que el próximo verano me encontraré de nuevo realizando la misma actividad, continuando la exploración de mis intereses y desarrollando una ética laboral más firme.



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